Más allá de la gran felicidad de tener un hijo, aparecen una serie de circunstancias a las que hay que hacer frente:
- En los próximos meses, es muy probable que no vuelvas a pisar un restaurante y tus salidas quedarán restringidas a cubrir necesidades de tu bebé.
- No volverás a dormir nunca como antes, tu sueño nocturno quedará partido en múltiples tramos.
- Tus vacaciones quedarán restringidas a "cosas que hacer con niños", que normalmente supone un cambio radical frente a lo que solías hacer hasta ahora.
- Olvídate de tus amigos, si es que no lo habías hecho ya. Tu principal relación social será con tu casi septuagenaria suegra y sus anacrónicos consejos sobre la crianza.
Por último, cualquier comentario o queja que hagas al respecto, aunque solamente sea el derecho al pataleo, será interpretado como signo de inmadurez o de egoísmo. Tener niños es algo importante en la vida, y supone una adaptación, pero, ¿implica necesariamente renunciar a todo lo que constituía nuestra vida hasta ahora? ¿Volveremos a ser los de antes?
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment